Clemens Müller-Falcke, socio de McKinsey & Company participó como disertante en el panel de presentación del Programa H2U, en el Congreso Latam Renovables, Capítulo Uruguay – Hidrógeno en el Horizonte, dedicado a profundizar en la segunda transformación energética del país.
De acuerdo con
las estimaciones de McKinsey, de lograr aprovechar en plenitud la oportunidad
que ofrece el desarrollo de una industria como la del hidrógeno verde, Uruguay
podría percibir USD 2 mil millones como ingreso por ventas anuales hacia 2040, con
un aumento de dos puntos en el PBI, un potencial para la generación de más de
30 mil empleos calificados asociados a este sector, y una inversión estimada
del orden de los USD 20 mil millones de dólares.
En su exposición
Müler-Falcke señaló que del hidrógeno verde producido, un tercio sería absorbido
por la demanda interna, mientras que el resto se podría destinar a la
exportación sea como producto final o derivados, posicionando a Uruguay como un
productor y exportador competitivo.
Para McKinsey se
visualizan oportunidades en particular asociadas a la provisión de energía para
el transporte de carga de larga distancia, para la producción de metanol y
amoníaco verde, y la elaboración de combustibles sintéticos para transporte
marítimo y aéreo.
De acuerdo con la
evaluación realizada por la consultora, en el mundo existen más de 500
proyectos de producción de hidrógeno verde en desarrollo, y cerca de 40 son
proyectos de gran escala. En ese marco Uruguay posee una oportunidad importante
en virtud de la relación de costo estimado de producción, entre 1,2 y 1,4 USD
por kilo, lo que lo hace “muy competitivo a nivel global” subrayó Müler-Falcke
durante su ponencia.
Adicionalmente, agregó
que el beneficio para el país no sería únicamente a nivel económico, sino
también ambiental en función del cambio que supondría en las emisiones
aportadas a la atmósfera. “Con eso Uruguay no solo aportaría a la
descarbonización del país, sino que también logrará emisiones negativas, hasta
siete veces menores que las emisiones netas del país”, mencionó.
De acuerdo con
las proyecciones de McKinsey, para lograr la descarbonización global es
necesario aumentar los niveles actuales de inversión en la materia. “Estimamos
que necesitamos alrededor de 9 trillones de dólares globalmente, todos los años
hasta 2050 para lograr emisiones netas 0”, indicó. En ese sentido agregó que
ese aumento en la inversión será el motor para la generación de industrias como
la del hidrógeno verde.
En esa línea, la
firma proyecto un aumento en la demanda global de hidrógeno verde hacia 2050 de
entre 4 y 6 veces la actual, lo que equivale a entre 400 y 600 millones de
toneladas.

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